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Mantenimiento preventivo de tu auto, cuándo hacerlo y por qué

Realizar un mantenimiento preventivo a tu auto es algo importante, ya que con él puedes mantener en mejor estado tu vehículo. El mantenimiento preventivo consiste en una revisión periódica, es decir, llevar tu auto al mecánico sin esperar que algo se descomponga. Es importante que realices esta rutina, ya que incluso es más seguro para ti y para las personas que transportas.

Mantenimiento preventivo: cuidado rutinario de tu vehículo

Cada vehículo viene con un manual de instrucciones en donde se especifican cuáles son las actividades de mantenimiento preventivo que debes realizar y cómo hacerlas. Te sugerimos que revises ese documento y que sigas las instrucciones. De todas maneras, te mencionamos las tareas más comunes para el mantenimiento preventivo de tu auto.

Cambio de filtros y de aceite: El momento para hacer este cambio depende de la marca y del modelo de tu auto. Por lo general, los cambios de filtros y de aceite deben hacerse entre los 15.000 y 25.000 kilómetros de recorrido. Si bien lo ideal es que lleves tu auto al mecánico, puedes realizar tú mismo el cambio de aceite. La cantidad de aceite que vas a necesitar depende del tamaño del motor, pero se suelen utilizar aproximadamente 5 litros.

Revisión de frenos: Con el tiempo las pastillas y los discos de freno se van gastando debido al uso. Es muy importante para tu seguridad que verifiques si estos componentes se encuentran en perfecto estado. En el caso de las pastillas, estas se suelen desgastar y lo que debes revisar es su grosor. Deben tener al menos medio centímetro de espesor, si no deben ser cambiadas. Una forma simple para detectar daños es a través de los ruidos. Cuando las pastillas hacen ruido, es porque hay una fricción entre ellas y el disco.

Otra forma de notar desperfectos en los frenos es cuando al momento de conducir y presionar el freno, el vehículo realiza giros inesperados. Esto puede deberse a que el caliper está atorado, causando fricción en las ruedas; la manguera se encuentra rota, lo que disminuye la presión; o las pastillas están desgastadas.

Se puede detectar también cuando al pisar el freno, se sienten vibraciones; lo que quiere decir es que los discos están dañados y que no ejercen presión de manera uniforme. También se puede detectar una falla cuando se tiene la sensación de pedal irregular; es posible que esto ocurra debido a una falla en el sistema hidráulico por fugas de líquido. En este caso es mejor llevar el vehículo al servicio técnico.

Neumáticos: Debes revisar cada cierto tiempo el estado de los neumáticos de tu vehículo. Verifica que cuenten con la presión de aire suficiente. Las llantas deben estar infladas. Además, deberás revisar cuán desgastados se encuentran los neumáticos y las bandas de rodadura.

Amortiguadores: Dentro del mantenimiento preventivo del vehículo, se debe revisar el estado de los amortiguadores. Debes fijarte que estos proporcionen un buen nivel de suspensión a tu auto.

Revisión de las luces: El sistema de iluminación del vehículo debe estar a la perfección. Cuando manejas, un elemento muy importante para tu seguridad y la de otros transeúntes es el buen estado de las luces. Debes revisar las luces preventivas y de emergencia, los faros de día, las luces largas y las luces cortas. No olvides además realizar una limpieza profunda a los focos del vehículo.

Correa del motor: Dentro de las revisiones del mantenimiento preventivo de tu auto, está verificar que las partes del motor estén en buen estado. La correa del motor se conecta con la polea del motor y su función es unir a los diferentes equipos del vehículo para que el motor pueda moverlos. Cuando una de estas correas se daña, puede ocasionar una parada en el funcionamiento del alternador del auto. Este accesorio solo debe cambiarse cuando está dañado, y la única manera de comprobarlo es con un examen visual, por lo que debes incluir su revisión periódicamente.

Líquido de transmisión automática: Se debe realizar esta revisión de mantenimiento preventivo con el motor encendido y la transmisión en pausa. Se debe agregar la cantidad indicada por el fabricante en el manual de instrucciones. Por lo general, el líquido de transmisión automática se suele cambiar cada 2 años o 24.000 millas.

La batería y los cables: Las baterías suelen durar en promedio 3 años, o como mucho 5 años si es que estamos hablando de baterías de buena calidad. Sin la batería funcionando, el auto tendrá problemas para arrancar, ya que no habrá energía suficiente para encender el motor. En el mantenimiento preventivo se debe revisar la batería, y sus conexiones deben encontrarse limpias, firmes y libres de corrosión, los cables también deben encontrarse en perfecto estado.

El filtro de aire de la cabina: El filtro de aire de la cabina se debe reemplazar al menos una vez al año, aunque en zonas en que el aire está más contaminado, debe hacerse más veces. Se debe reemplazar en caso de que la calefacción o el aire acondicionado no funcionen correctamente.

Lubricación del chasis: En la actualidad, muchos modelos de autos nuevos ya vienen con lubricación de por vida equipada. Sin embargo, aún quedan autos más viejos que dependen de este mantenimiento preventivo para funcionar correctamente. Las indicaciones de lubricación se encontrarán en el manual de instrucciones redactado por el fabricante.

Anticongelante: Se debe revisar el nivel de anticongelante. Para añadir más cantidad, debes colocar una mezcla homogénea que contenga un 50 % de refrigerante aprobado y el otro 50 % debe ser de agua destilada. La mayoría de las veces este cambio suele hacerse una vez al año.

Fugas de escape: Constantemente se debe comprobar que no existan fugas de escape en el vehículo. Se debe revisar todo el vehículo buscando que no existan ruidos ni olores extraños. Inspecciona todos los soportes y ganchos. Si encuentras un desperfecto, debes corregirlo inmediatamente, ya que las fugas pueden ser peligrosas.

Sensor de oxígeno: Este componente debe ser reemplazado siguiendo las instrucciones del manual de usuario entregado por la marca. Los vehículos cuentan con un sensor de oxígeno que detecta los niveles de este elemento en el carro y se debe prestar atención a esta señal.

Líquido de la dirección hidráulica: Esta evaluación debe realizarse con el auto en caliente. Se debe medir la cantidad que queda en el vehículo. Si no es suficiente, debes añadir más del líquido correcto. Si ocurre demasiado a menudo que debes volver a rellenarlo, inspecciona desperfectos como fugas, o bien podría tratarse de que el líquido está contaminado; en ese caso se debe cambiar por completo.

Las bujías: Las bujías son elementos que producen el encendido del combustible y el oxígeno de los cilindros. Estos pequeños componentes también deben ser revisados durante el mantenimiento preventivo. Por lo general estas piezas se suelen reemplazar entre las 30.000 y 100.000 millas, esta diferencia dependerá del vehículo y del tipo de bujías. En el manual de instrucciones encontrarás las especificaciones de cuándo deben ser reemplazadas según tu modelo.

Líquido limpiador de parabrisas: Todos los meses debes comprobar que el líquido limpiador de parabrisas esté completo. Algunos vehículos tienen dos depósitos, debes revisar ambos. Es importante que utilices el producto adecuado y no agua.

Limpieza y encerado: Por supuesto que además de que el carro funcione bien, también es deseable que se vea en perfectas condiciones. Se debe cuidar que el acabado no se raye. Esto se puede prevenir utilizando exclusivamente productos especializados para el cuidado de automóviles. Se debe encerar al menos dos veces al año para proteger el acabado.

FUENTE: blog.soyrappi.com

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